Cuadro dominico y cómo me proyecto en él

 Cuadro dominico y su contraste con Efesios 6:

                              Imagen en el refectorio de la Dominican House of Studies, Washington DC

La reunión de la familia dominica, hombre y mujeres de muchos tiempos, épocas y vivencias, todos reunidos en torno a lo que interesa en la predicación: la cruz, anunciando a aquel que murió y resucitó por amor al género humano: Jesucristo el Señor y Rey del Universo.

Me veo reflejado en eso, dado que mi ardiente deseo es, una vez acabada mi carrera terrenal, pueda contemplar a Dios Todopoderoso cara a cara y adorarle junto a mi familia, seres queridos y mascotas que me habrán precedido en este caminar de la gracia divina.

Como parte de la consigna, es necesario compararlo con Efesios 6, en lo que tiene que ver con la armadura de salvación a la que el apóstol de los gentiles hace referencia, veamos:

  1. El cinturón de la verdad: Nuestro padre fundador, Santo Domingo de Guzmán, quien fue un buscador incansable de la verdad, a mí como jurista me indica el deber de fidelidad para mí mismo y todas las partes procesales de un conflico
  2. La coraza de justicia: de acuerdo con Santo Tomás de Aquino, la justicia representa una virtud cardinal: dar a cada uno lo suyo; siendo que para todo servidor de la justicia, existe un deber de independencia, imparcialidad, rectitud, responsabilidad institutcional en la jurisdicción civil y penal
  3. El calzado del Evangelio: junto a San Vicente Ferrer, se representa a la predicación con el encuentro que tenemos con los demás, ese encuento que existe y confluye en los tribunales de justicia, siendo que para mí, uno de los principales cometidos debe ser la procura de la paz, la resolución de controversias (preferiblemente por métodos amigables y alternativos al litigio), el deber de garantizar el debido proceso, evitando que la justicia sea utilizada con fines de venganza indebida.
  4. El escudo de la fe: Santa Catalina de Siena nos muestra una fe valiente, comunicativa y capaz de alzar la voz ante quien sea delante de una estrucutra opresora, ignorante o directamente injusta; ello implica no dejarse corromper por los intereses sociales, económicos ni de ninguna índola que hagan mella al proceso
  5. El yelmo de la salvación: San Alberto Magno nos presenta lo vasto que es el conocimiento humano, el cual debe ponerse al servicio de todas las personas, especialmente las más necesitadas, su impacto en mí es ese deber de recordar que ante todo, esta justicia es humana y sujeta a las limitaciones del género humano y que el enfoque es el humano y no su deshumanización poniendo por encima el proceso o las formas.
  6. La espada del Espíritu: Junto a fray Angélico tenemos la representación de aquellos instrumentos necesarios y aptos para una predicación efectiva, los cuales, de una u otra forma, nos deben conducir a uno de los variadísimos métodos de transmisión de ese mensaje de esperanza; para mí esto se traduce con el rigor argumentativo basado siempre en la verdad procesal, la interpretación prudente y la utilización ético-moral de los recursos que provee la ley y no dilatar el proceso con el fin de conseguir un objetivo ilícito.
  7. La oración como elemento básico y de cierre: no es parte del listado que nos da San Pablo, pero constituye un punto de partida y cierre dentro de las actividades que nos involucran a todos, especialmente a los dominicos, es la primera gasolina espiritual para todos aquellos que estamos y queremos permanecer en el camino de la gracia dada por Nuestro Señor Jesucristo.





¿Cómo me veo reflejado en un cuadro como dominico?
En mis dos vocaciones: aquella que tengo como religioso (fraile) dominico anglicano, así también haciendo justicia dentro de ambas esferas que me gustan y que he estudiado a fondo; la penal y civil, aquello que llamamos justicia ordinaria, ambas basadas en la denominada Teoría General del Proceso, que las regula a través de la normativa correspondiente.

Entrando a los elementos que nos interesan, se encuentran aquellos que tienen que ver con la justicia, reflejada en la balanza, con el mallete o mazo con su bloque correspondiente (también pudiera funcionar una campanilla), seañalando la firmeza de las decisiones que tome bajo los principios de la justicia natural y el debido proceso de ley (due process en inglés), con el contraste de aquello que desde la tribuna (señalada por el escritorio y las sillas en el lado posterior derecho de la imagen).

Por otro lado, en lo que pareciera ser una iglesia, hago la comparación entre lo que pudieran ser dos templos: el de justicia, reflejado en los tribunales de todos los fueros y competencias, en donde escuchamos a ambas partes, decidimos en derecho o equidad según sea el caso, siguiendo la justicia natural (iusnaturalismo), así también con aquel templo en donde hablamos y recibimos la palabra de Dios, que es la iglesia local. 

Por último, la búsqueda de la verdad en la forma más legal posible (la verdad procesal), es aquello que me debe guiar y orientar en el camino de la justicia, emulando las bienaventuranzas 4 y 7 del Evangelio de San Mateo, capítulo 5, versículos del 3 al 12.

Santo Domingo de Guzmán, ¡ruega por nosotros!


fr. Heriel E. Rodríguez C., OP


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